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Factura electrónica siendo monotributista: lo que cambia en tu mostrador

El trámite lo hacés una vez. Cargar la misma venta dos veces, en cambio, lo hacés todos los días del año.

Por Ruben Urdaneta — construí una distribuidora de doce personas antes de construir el sistema que la ordena.

La primera vez que un cliente me pidió factura yo tenía el local abierto hacía cuatro meses. Le dije que se la mandaba después. Esa noche entré a la página de AFIP —todavía se llamaba así—, me peleé una hora con el sistema, y terminé emitiendo una factura con la fecha del día siguiente porque ya había pasado la medianoche.

Lo cuento porque el problema de facturar siendo monotributista casi nunca es el trámite. El trámite lo hacés una vez y después tu contador te lo deja andando. El problema es lo que pasa después, todos los días, en el mostrador.

Las tres cosas que nadie te avisa

1. Vas a cargar todo dos veces

Venés de vender: anotaste la venta en tu cuaderno, en tu planilla o en el sistema que uses. Ahora tenés que abrir otra pantalla, buscar al cliente, cargar los mismos artículos, los mismos precios, y emitir. Es la misma venta escrita dos veces, en dos lugares que no se hablan.

Y no es solo el tiempo. Es que en algún momento los dos lugares dejan de coincidir: facturaste algo que no descontaste del stock, o descontaste algo que después no facturaste. A fin de mes no sabés cuál de los dos números es el bueno.

2. El límite del monotributo te agarra sin avisar

El monotributo tiene un tope de facturación anual por categoría. Si lo pasás, tenés que recategorizarte —o pasar a responsable inscripto—, y eso cambia bastante más que un número.

Lo importante para vos, hoy: ese tope se mide sobre los últimos doce meses, no sobre el año calendario. Es una ventana que se mueve. Si solo mirás el acumulado desde enero, vas a llegar tarde. La cifra exacta de cada categoría la actualiza ARCA y te la confirma tu contador; lo que te toca a vos es saber cuánto facturaste en los últimos doce meses sin tener que pedirlo.

La cuenta que casi nadie tiene a mano

Si te preguntan ahora mismo cuánto facturaste en los últimos doce meses, ¿lo sabés, o tenés que pedirle el dato a alguien?

Esa pregunta es el mejor termómetro que conozco. No porque el número sea difícil, sino porque el que no lo tiene a mano tampoco tiene a mano ningún otro, y va a enterarse de todo tarde.

3. Facturar de menos también te cuesta plata

Casi todos los comercios chicos que conozco facturan menos de lo que venden. La lógica parece obvia: menos facturación, menos impuesto. Pero hay dos costos que no se ven.

El primero: si no facturás, no tienen historial. El día que necesitás un crédito, una línea de un proveedor grande o vender a una empresa, te lo piden y no lo tenés. El segundo, más cotidiano: terminan con dos contabilidades —la real y la de los papeles— y ninguna de las dos sirve para decidir, porque la real está en la cabeza del dueño y la otra está incompleta.

Qué tipo de factura emitís (y por qué te lo van a preguntar)

Si sos…EmitísQué significa para el que compra
Monotributista Factura C No discrimina IVA. El que te compra no se toma crédito fiscal.
Responsable inscripto, y le vendés a otro inscripto Factura A Discrimina IVA. El comprador se lo computa.
Responsable inscripto, y le vendés a consumidor final Factura B El IVA va adentro del precio, sin discriminar.

Esto explica una escena que se repite: un cliente empresa te pide factura A y vos, siendo monotributista, no podés emitirla. No es un problema de tu sistema ni de tu contador —es tu condición frente a ARCA—, y es una de las razones más comunes por las que un negocio chico termina pasándose a responsable inscripto antes de lo que planeaba.

La regla que uso

La regla

“La factura se emite en el mismo momento de la venta, o no se emite. Todo lo que dejo para la noche se convierte en una pila, y la pila siempre gana.”

No es disciplina, es diseño. Cuando facturar es un paso separado que hacés después de cerrar, compite con irte a tu casa —y pierde. Cuando es el mismo movimiento con el que cobrás, no hay nada que recordar.

Cómo empezar esta semana

  1. Sacá el número de los últimos doce meses aunque sea a mano. Es el que te dice si estás cerca del tope.
  2. Contá cuántos minutos por día estás cargando la misma venta dos veces. Multiplicalo por veinticinco días. Ese número suele sorprender más que el del impuesto.
  3. Decidí qué vas a hacer cuando te pidan factura A. Que no te agarre en el mostrador con el cliente esperando.

Nada de esto es asesoramiento impositivo: las categorías, los topes y los plazos los define ARCA y te los confirma tu contador. Acá hablo de lo que pasa del lado del mostrador.

Esto se puede hacer a mano

Se puede facturar en la web de ARCA y llevar el stock aparte: así lo hice cuatro años. Si preferís que la factura salga con el mismo movimiento con el que cobrás —con CAE y QR, sin abrir otra pantalla—, para eso hice Operix: 14 días con todo abierto y sin tarjeta.

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